El valenciano Juan Ramón Barat fue el poeta invitado en esta XVIII edición del Ciclo “Poetas en el Ateneo” celebrada el pasado 26 de abril. Licenciado en Filologías Clásica e Hispánica y catedrático de Lengua y Literatura Españolas, ha destacado en todos los géneros literarios con obras destinadas a lectores adultos y juveniles con más de una veintena de títulos, entre los que podemos citar junto a otros, sin ser exhaustivos, aquellos que han recibido premios relevantes: En poesía, Como todos ustedes, Premio de Poesía Ciudad de Torrevieja, Piedra Primaria, Premio Ateneo Jovellanos de Gijón, Breve discurso sobre la infelicidad, Premio Leonor de Soria, Confesiones de un saurio, Premio Francisco Mollá, de Petrer (2005), Malas compañías, Premio Blas de Otero, o La brújula ciega, más el libro para niños Poesía para gorriones. En narrativa, Infierno de neón, Premio Ciudad de Salamanca , y otros como Deja en paz a los muertos, Premio Hache a la mejor novela juvenil española (2013), La sepultura 142, Llueve sobre mi lápida, Clara en la oscuridad, Cuentos deliciosos… etc. Finalmente, en teatro, El reino de los mil pájaros, Una de indios, Premio Nacional de Teatro Infantil “Érase una vez Lorca”, Anfitrión y el otro, o Guiñolitos de papel.

Abrió la sesión, como en ocasiones anteriores, Vicente Bosch, agradeciendo brevemente, en nombre de la entidad, la presencia del poeta invitado y de los asistentes y dando paso a Vicente Barberá, conductor del acto.

Éste, tras referirse a los primeros encuentros personales entre él y el autor y a su obra antes reseñada, inició la ya habitual proyección de imágenes y fotografías elegidas por Juan Ramón Barat. Al hilo de sus propios comentarios, fueron desfilando imágenes: la primera, de su infancia en la pedanía de Borbotó, en la que aparecen él y su hermana con su madre; del equipo del Valencia C. de F. Juvenil en el que jugaba hasta que una lesión le apartó de este deporte vocacional; con Salustiano Masó, a quien descubrió y visitó adrede en Madrid, a sus 27 años, y a quien reivindica como uno de nuestros mejores poetas, injustamente olvidado; con Luis Alberto de Cuenca y Montse Cano, tras la entrega del premio “Ciudad de Salamanca” a su novela Infierno de neón; con   Vicente Gallego y Carlos Marzal, en Lorca; con Enrique Gracia en la entrega del premio Ciudad de Torrevieja; con Katy Parra, poeta admirada a la que le une una fraternal amistad, en Totana (Murcia); con Luis García Montero, ambos con unas copas en la mano y en actitud distendida; con la poeta Raquel Lanseros y el actor y amigo Ginés García Millán, en la Librería Rafael Alberti de Madrid, durante la presentación de su poemario La brújula ciega, editado por Pre-Textos en 2012; con el crítico literario Ángel L. Prieto de Paula en Petrer, al recibir el “Premio de Poesía Paco Mollá”; una imagen con alumnos de Secundaria en un Instituto, actividad que realiza frecuentemente para acercarles su obra, con más de sesenta centros visitados ya en este curso; y, para terminar esta serie comentada de imágenes, una fotografía de él y su mujer, María José de Llanos, a la que, afirmó, debe cuanto es y cuanto ha creado.

Vicente Barberá inició después el turno de preguntas y respuestas en las que Barat dio cuenta de su obra, de su poética y de su oficio: su poesía bebe de la cultura grecolatina y de su lectura de los clásicos; de ahí su fidelidad al ritmo versal y su respeto por la llamada ‘línea clara’, aunque, precisó, no rechaza otra poesía más hermética si responde al propósito de su autor; el libro más valioso para él, tal vez por ser el primero en recibir un premio de prestigio, es Como todos ustedes, libro casi inicial pero escrito ya en la madurez de sus cuarenta años; asume como perplejidad poética la de estar vivo buscando respuestas a la inseguridad y a las dudas: todo en la vida son bifurcaciones en diálogo inevitable con la muerte; ante la pregunta de Vicente Barberá sobre si es necesaria la inspiración, Barat respondió que hay que situarse ante el papel en blanco con trabajo y disciplina: se necesita un don pero éste de nada sirve sin trabajo y sin técnica (luego vendrán, si vienen, la suerte y las relaciones); para quien quiera escribir poesía, aconsejó lo ya dicho: leer a partir de los clásicos, aprender el oficio, innovar al final (como hizo en pintura Picasso); ¿tres poetas?: a esa cuestión respondió nombrando a San Juan de la Cruz, Garcilaso de la Vega y Miguel Hernández entre otros muchos de los anteriores, más Salustiano Masó, Miguel D’Ors y Katy Parra de los actuales; siguió respondiendo para decir que su mejor recuerdo de entre los muchos premios de poesía recibidos es el ‘Ciudad de Torrevieja’ por su importancia, por el prestigio del jurado y por la editorial que lo publicaba; finalizaron sus respuestas a las preguntas diciendo que la guitarra que le acompaña en los recitales significa para él su juventud en Borbotó: allí aprendió sin saber solfeo y con ella ha compuesto la melodía de los poemas para niños que canta.

Entreveradas con estas preguntas y respuestas se fueron produciendo las lecturas de algunos de sus poemas por parte de invitados presentes. Así, leyeron los poetas José Iniesta “El cementerio abandonado”, Pîlar Verdú “Información confidencial”, Juan Pablo Zapater “El bosque” y Cecilia Lombardía “Datos para una biografía”; Conxa Gausí, poeta perteneciente al Aula 1 de Poesía del Ateneo, leyó el inédito “Caja de Música”, Amparo Pérez, del Aula de Felicidad que también dirige Vicente Barberá, leyó “Ars poética”, y Luisa Pereira, Directora de LiterNauta, que asumía la grabación del acto para su difusión posterior, leyó finalmente “El río”. En el centro del este tramo de preguntas, respuestas y lecturas se proyectó el vídeo del poema “Noches de verano” con realización, música, imágenes y lectura de Virgilio Fuero.

Siguió un test rápido de diez preguntas y respuestas como éstas: ¿Cómo pararías una revolución”: dialogando. ¿Concursante o jurado?: concursante. Las mujeres, ¿rubias o morenas?: entreveradas. Lo que menos te gusta de Valencia en Fallas: los petardos. ¿Poesía o Música?: poesía…

En su lectura personal, Juan Ramón Barat leyó los poemas “La manzana”, a petición de su mujer, y el magnífico “El amargo sabor de la escarola”. Después, tras agradecer su presencia en este acto y la asistencia de los presentes, respondió a preguntas de algunos de éstos sobre sus próximas actividades (presentación inmediata de una novela, un nuevo libro de poesía para niños o el proyecto de una nueva novela juvenil…) así como sobre la validez de los premios literarios, muchos de ellos honestos, para salvar la dificultad de publicar, o su parecer sobre una poesía más popular, como la de Rafael de León o la que se da en coplas, que consideró también necesaria. Ante otras preguntas, contó por qué usa sombrero, o respondió que no siempre es triste en sus temas: suele ser alegre en sus obras para niños y en las novelas según el tratamiento de cada personaje; en poesía, sin embargo, predominan más las cuestiones existenciales, el sentido de la vida, el tiempo, las pérdidas o la muerte.

Como es habitual, Vicente Barberá pidió que alguien del público leyera el poema publicado en el díptico del acto, titulado “Como todos ustedes”, y lo hizo precisamente María José de Llanos, la esposa del autor. A continuación, solicitó a éste que cantara a la guitarra alguno de sus poemas. Con la letra de los mismos en la pantalla, los asistentes acompañaron a Juan Ramón Barat al entonar “Azul de mar”, primero, y “Paleta de colores”, después.

El acto, tras las palabras de despedida de Vicente Barberá y de agradecimiento, de nuevo, del poeta invitado, se cerró con la tradicional fotografía de conjunto realizada por José Luis Vila, quien viene aportando su buen hacer como fotógrafo en las ediciones de “Poetas en el Ateneo” llevadas a cabo hasta ahora.

Blas Muñoz Pizarro

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