El torero de Lorca, Paco Ureña, ha anunciado su vuelta a los ruedos en la próxima Feria de Fallas 2019 en una rueda de prensa celebrada en el Salón Sorolla del Ateneo Mercantil de Valencia. "He vuelto, nunca me fui aunque tuve que descansar". Ureña volverá a vestirse de luces y reaparecerá en la próxima Feria de Fallas en una de sus plazas predilectas, en donde fue el gran triunfador en el año 2017 y también una de las grandes sensaciones en la Feria de Julio de 2018, honor que alcanzó al lidiar con gran brillantez al toro 'Malospelos' de Luis Algarra.

"Mi miedo era no poder seguir toreando, seguir siendo torero, y la vida me ha dado esta oportunidad. Por eso aguanté aquel día en Albacete. En ningún momento se me pasó por la mente no volver a torear y los que me conocen bien también lo pensaron".

Ureña regresa muy motivado y con fuerza, ya que en este tiempo no ha tenido tiempo de cogerle miedo al toro, a lo que hay que sumar una ilusión desbordante que tiene en estos momentos. El matador anunció que todavía le queda una operación en el ojo, pero que no se la ha hecho porque eso le hubiera impedido estar en la plaza de la calle Xativa. Sólo tenía en la cabeza reaparecer en Valencia y hacerlo en Fallas. "Mi intención es torear en Fallas, ahí será mi reaparición".

"Si no lo hiciese en una plaza de primera y con un toro de primera no sería Paco Ureña; el segundo motivo es obvio, esta es una plaza que ha sido y es de las más importantes de mi carrera, hay una comunión especial". Ureña de paso, informó que en este tiempo no ha toreado ni como él destacó "no he tocado ni toro ni una becerra", por eso su regreso se hace más esperado todavía.

En todo momento ha sentido el apoyo de sus familiares, sobre todo de su madre y de su novia, a las que agradeció públicamente todo el apoyo que le han dado. "Le agradezco mucho a todas esas personas que han hecho posible que hoy esté aquí y que día tras día me han estado apoyando". También a Padilla, quien estuvo pendiente él: "Ha estado muy pendiente y cerca de mí, él es un motivo para mirarse y superar esta circunstancia".

Por último destacó que desde el primer momento que sintió el golpe con la pala del toro sabía que iba a perder la visión. "La visión es irreversible, no voy a volver a ver, era consciente y lo fui desde el minuto cero, desde que me pegó con el pitón en el ojo. Sabía que no iba a recuperar la visión por tal y como fueron las sensaciones. En mi mente no hay ningún problema, los problemas de visión los estoy trabajando para suplir el ángulo que el ojo ya no ocupa".

 

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