El Museo del Louvre impacta siempre al visitante, el museo de Francia es imprescindible para el mundo. Las obras maestras es complicado verlas bien por la enorme masificación del museo. Se encuentra en el corazón de París, a muy poca distancia de los Eliseos y la Plaza de la Concordia, muy cerca de la Catedral de Notre-Dame, es un lugar explendido. Ha sufrido cambios recientes y polémicos, como el de la pirámide de cristal, pero hay que decir que es un museo muy bien montado, capaz de recibir a miles de vistantes cada día. Está ubicado en un edificio único en París, en el Antiguo Palacio Real. Se formó a raís de las grandes colecciones de la realeza y se abrió al público en 1793. Son muchos años funcionando y es uno de los museos más visitados del mundo.

La fachada es preciosa, hay unas pequeñas pirámides, pero destaca la gran pirámide que es el acceso principal. En funcionalidad esta pirámide ha sido un logro formidable. El Museo mantiene el carácter noble, austero y grandilocuente de una fachada barroca, de un toque de clasicismo; el continente y el contenido es explendido. La pintura del Louvre es magnífica. Se analizan en la conferencia las obras por orden cronológico. Se empieza por una de las pintura más antiguas y más destacadas del museo como es la de Cimabue, del Duocento, de mediados del siglo XIII, 1280, que era lo mejor de la pintura del mundo, la itialiana, la de Florencia. Y se termina la exposición con una pintura de Dominique Ingres de 1862, El baño turco, un complejo cuadro de desnudos en conjunto.

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