Los investigadores Paco Gascó y Arturo Cervellera han encontrado la fachada original  del primer edificio del Ateneo Mercantil de Valencia que realizó el arquitecto José María Arnau de Miramón en la calle San Vicente de Chamorro, actualmente calle de Moratín, de la que no se tenía noticias, según ha destacado este jueves 19 de mayo el Levante-EMV en un amplio reportaje del que nos hacemos eco en nuestra web.

Miramón es considerado el arquitecto más importante del romanticismo ecléctico valenciano, y aunque su producción artística no fue muy extensa, dejó ejemplos evidentes de su maestría. El edificio que proyectó para el Círculo Valenciano, y que posteriormente heredó el Ateneo Mercantil, es un ejercicio de neogótico esmerado sobre el cual se tenía escasa información, pues si bien existía constancia fotográfica de la que fue su fachada anterior, hasta la fecha no se disponía de registros gráficos completos de la fachada posterior, que con las recientes investigaciones llevadas a cabo por Paco Gascó y Arturo Cervellera del Grupo de Estudios de Valencia Antigua (VALANTIGA) han permitido recuperarla en toda su extensión, identificar a su autor y disponer de los planos que muestran su configuración interior.

El Ateneo Mercantil desde su fundación en 1879 dispuso de varios domicilios sociales que fue variando de acuerdo a sus posibilidades y necesidades. El 15 de noviembre de 1908 se fusionó con el Círculo Valenciano, estableciéndose una nueva sociedad que conservó la denominación de Ateneo Mercantil y pasó a ocupar la sede que hasta esa fecha tenía el Círculo, en la denominada por entonces Plaza de San Francisco, posteriormente de Emilio Castelar y hoy plaza del Ayuntamiento.

La planta del edificio en sus orígenes era en forma de cruz irregular con fachada principal a la plaza de San Francisco y lindando por su parte posterior con las desaparecidas calles de San Vicente de la Chamorra y Vallet, pues la calle de Moratín tan solo alcanzaba hasta el cruce con la de Barcelonina. Al iniciarse en 1869 el expediente para la prolongación de la calle de Moratín hasta la calle de las Barcas, supuso la expropiación de parte del edificio primitivo, que obligó a reconfigurar su interior y a construir una nueva fachada a la calle ampliada, que se ajustara a las líneas vigentes establecidas por el Ayuntamiento.

La nueva fachada a la calle de Moratín fue encargada al arquitecto Joaquín María Arnau Miramón, que la llevó a cabo en tres fases. El 10 de diciembre de 1896 se presenta ante el Ayuntamiento el primer proyecto para el alzado de dos plantas en estilo neogótico, con cinco grandes ventanales ojivales y dos torres almenadas. En una segunda fase, con idéntico programa estructural, se solicita licencia de construcción el 7 de enero de 1898 hacia el lado oeste, hasta completar el conjunto con otros cinco ventanales y una nueva torre. La ejecución hasta la confluencia con la calle Barcelonina se finalizó con un alzado de distinta composición a los dos anteriores, y una solicitud de licencia de 10 de junio de 1898, que venía a completar en su totalidad la fachada posterior del edificio del Círculo Valenciano; en esta ocasión utiliza arcos apuntados y conopiales con alfiles rematados por florones y cubrepersianas decoradas con tracerías.

Espectacular fachada

El resultado final de la obra, fue una espectacular fachada de 63 metros a la calle de Moratín, completándose con los 13 metros que daban a la calle de Barcelonina, quedando reflejada en toda su extensión la idea que el arquitecto tenía sobre la fachada como un hecho urbano de primera entidad. Los estudios existentes de Arnau, tan solo habían reflejado un tercio de toda la estructura, que hoy podemos apreciar en su totalidad como demuestra el resultado del estudio.

El resultado de la expropiación y por consiguiente de la realización de la majestuosa fachada dieron lugar a una reestructuración de las dependencias interiores de la sociedad, con la construcción de un nuevo salón principal al que se le denominó gótico por su estructura, y se estableció como dependencia central de la sociedad con unas dimensiones de 23.25 metros de largo, 11 de ancho y 14 de altura. En octubre de 1899 quedaba finalizada toda la obra nueva del edificio, en el que intervinieron importantes nombres del comercio de Valencia. La carpintería estuvo a cargo de los señores Chambó, que también colaboró en la talla con Puig y Martí, la pintura estuvo a cargo de Miguel Ferrándiz, la lampistería por el señor Izquierdo y la cristalería por Bruno Perez. Más tarde en 1901, se completaría la decoración del salón con la colocación de un reloj y el chapado de azulejos alrededor de este con motivos valencianos de la fábrica de cerámica ‘La Rosa’ del Camino del Grao, propiedad de los Sres. Zabala y Cabedo, a su vez autores de la magnífica chimenea realizada en mayólica colocada en llamado Salón del Senado de esta Sociedad.

El Salón Gótico fue la dependencia más importante de la obra nueva abundando los detalles decorativos propios de este estilo; la considerable altura de su techo abovedado sin pilastras, junto a los majestuosos ventanales de 8 metros de altura cerrados con vidrieras de colores, daban un resultado airoso, monumental y suntuoso a este salón. En cada extremo de la sala se encontraban dos puertas de estilo flamígero que daban paso a otras dependencias de la sociedad y flanqueadas por sendos espejos y jardineras decorativas. Sobre una de estas puertas se colocó contorneando una esfera de reloj, azulejería con motivos valencianos y presidiendo, en la zona más alta, el escudo de la ciudad. La incipiente llegada de la electricidad quedó de manifiesto con las artísticas lámparas que rodeaban las paredes del salón. Formando parte del resto de mobiliario, se situaron mesas de mármol blanco y sillas curvadas estilo Thonet distribuidas a lo largo de toda su planta.

Desde bailes a conferencias

Su principal uso fue el de salón-café, pero sus grandes dimensiones permitieron acoger bailes de mascaras, conferencias, exposiciones, actuaciones y recepciones oficiales organizadas por el Ateneo, el Ayuntamiento de Valencia y otras asociaciones y círculos de la capital. Por él desfilaron los artistas, políticos y hombres de pro más importantes de la sociedad de la época, tanto nacionales como internacionales.

Como hemos comentado, tras la fusión del Ateneo Mercantil y el Círculo Valenciano en 1908, la nueva sociedad ocupó las dos plantas superiores del edificio de la plaza de San Francisco, siendo los bajos ocupados por la tienda de Muebles de Salvador Albacar. En 1909 el Ateneo se dispuso a afrontar el reto de la organización de la Exposición Regional con su presidente Tomás Trenor Palavicino al frente, este evento conllevó la reforma del local por el arquitecto municipal Carbonell que reestructuró completamente la fachada, reformó la entrada así como la escalera. Todas las dependencias tras su reforma y decoración recibieron la visita del rey Alfonso XII el 24 de mayo de 1909 donde departió con los socios.

Tras el acuerdo municipal para la reforma de la plaza de Emilio Castelar se decide derribar la antigua sede y convocar un concurso de proyectos para la edificación de un nuevo edificio. La última Junta extraordinaria celebrada en el Salón Gótico se realizó el 28 de Enero de 1934, ese mismo año en Diciembre, finaliza el derribo del edificio y unas ventas posteriores establecerán la superficie sobre el que en el año 1935 se inician las obras de la sede social actual.

Otras obras de Joaquín María Arnau Miramón (Valencia 1849-Godella 1906) son el Salón de la Gran Asociación Domicilaria de Nuestra Señora de los Desamparados, Palacio de Ripalda, Pasaje Ripalda, Casa Oliag en la calle de San Vicente, Casa Sancho en la calle de la Paz y el Palacio de Vistahermosa en la calle Caballeros.