Tras la celebración el pasado jueves 7 de abril de la primera entrega de este nuevo ciclo de Tardes de literATeneo, una vez cerrado el anterior de "Poetas en el Ateneo", llega un nuevo encuentro con y entre los amantes de la literatura. Como ya se dijo entonces, con él se abría la propuesta anterior, centrada en la poesía, a la literatura en general, para traer a estos encuentros a otros escritores e intelectuales de diversas disciplinas, siempre bajo la coordinación inmediata de Vicente Bosch, directivo del Ateneo, y de Vicente Barberá, así como con la colaboración colectiva del grupo El Limonero de Homero y, en esta ocasión al igual que en la anterior, con la directa de Pascual Casañ, uno de sus miembros, como presentador.

Se inicia, pues, poco después de las siete de la tarde y en el bello marco del Salón Sorolla, esta segunda sesión, dedicada a Polimnia222, el prestigioso taller de poesía de la Universidad Politécnica de Valencia, y también a sus dos directoras, Elena Escribano y Pilar Verdú.

Pascual Casañ cede la palabra a Vicente Bosch quien, tras dar la bienvenida a las invitadas y a los asistentes, centra su breve intervención en resaltar la labor desarrollada en el Ateneo en estos últimos años para que la literatura y, especialmente la poesía, tenga una presencia ya casi diaria. En ese sentido, agradece la actividad de las dos Aulas de Poesía, del trabajo de todos los que han hecho posible el Ciclo anterior, y en particular de los poetas miembros de El limonero de Homero.

Pascual Casañ agradece las palabras del Sr. Bosch y señala la importancia de Polimnia222 como taller literario en la vida poética y cultural valenciana. A continuación, invita a Mila Villanueva, presidenta de la Asociación Cultural Concilyarte, a que presente a Polimnia222 y a las invitadas. Mila Villanueva comienza recordando que ella misma ha tenido a Elena Escribano como profesora y a Pilar Verdú como compañera en el taller. Estas son, en resumen, sus semblanzas:

Pilar Verdú, licenciada en Filología Hispánica, es profesora de lengua y literatura en enseñanza secundaria. Se considera ante todo poeta y es profesora del taller de poesía Polimnia222 de la Universidad Politécnica de Valencia desde 2015. Colabora habitualmente en numerosos medios de comunicación, en recitales, presentaciones, mesas redondas, charlas y actos relacionados siempre con la poesía. Pertenece también a la Asociación Genialogías que pretende conseguir el justo reconocimiento de las escritoras ausentes del canon, injustamente relegadas u olvidadas por la crítica. Ha publicado los libros de poemas "Axis Mundi" (premio Gerardo Diego), "Reino de esponjas" y "Tratado sobre luciérnagas". Imparte otros cursos y ha participado en numerosas antologías

Elena Escribano es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrática de Lengua y Literatura Española. Creadora del Taller de Poesía Polimnia222 de la Universidad Politécnica de Valencia desde su fundación en 2002 y que, desde 2015, codirige con Pilar Verdú. En esos años ha contribuido con su magisterio a que los alumnos del taller, más de 300 hasta hoy, descubrieran su propia voz, a que recibieran la visita de poetas nacionales de gran relevancia y a que muchos de sus alumnos hayan visto su obra premiada: 36 premios nacionales en estos años, entre ellos dos premios "Generación del 27", cuatro premios "Gerardo Diego" y un primer accésit del Adonais. Ella misma recibió el premio "Gerardo Diego" en 2006 por "Reincidencias". De próxima edición es otro libro sobre la pervivencia del mito del Minotauro en personas desclasadas y oprimidas. Desde 1992 ha publicado libros de texto de Secundaria y Bachillerato para la editorial ECIR primero y Vicens Vives después, además de impartir clases de formación del profesorado en el CEFIRE.

Tras la intervención de Mila Villanueva, Pascual Casañ inicia un turno de preguntas para conocer mejor los orígenes y la actividad de Polimnia222.

Cuenta Elena que surgió de forma inesperada, tras un rectal de poesía en el IES El Clot en 2002. Un asistente, catedrático de la Universidad Politécnica, sugirió la idea de acercar la poesía a los alumnos de materias tan alejadas de ella como las ingenierías o la arquitectura. Las conversaciones posteriores cuajaron con el apoyo entusiasta del rectorado y la dotación de lugar y medios con que impartir las clases. Tras la elección del nombre de la diosa, tan afín al de la propia Universidad, llegó la convocatoria mediante un cartel en la cafetería. La llamada fue un éxito sorprendente. Hasta hoy. Elena Escribano añade algunas anécdotas y recuerdos llenos de emoción.

Pilar Verdú recuerda su propia incorporación. Al mundo poético en Valencia gracias a Ricardo Llopesa primero, y su acercamiento a Polimnia por la recomendación de Juan Ramón Barat. Y expresa su admiración hacia Elena y sus métodos: La "tijeras de Elena", la "goma de borrar" y la "papelera": "El poeta nace en la primera tachadura". En 2015, como ya se ha dicho, recibió la invitación de Elena para sustituirla en esa tarea. Elena añade que fue algo no improvisado, pero sí intuitivo: se dio cuenta de que Pilar tenía ese don de la corrección eficaz y amable: "Sabe decir la verdad sin herir. Paciencia y mano izquierda".

A continuación, se proyectan varias fotografías aportadas por Elena, acompañadas de los comentarios de ambas: del primer cartel (llamada), con la fecha fundacional del 28 de noviembre del 2002; de grupo con el poeta Marc Granell, de quien recibieron consejos y ayuda; de Elena con Francisco Brines; de grupo con Antonio Gamoneda; con el recordado Antonio Cabrera y Luis García Montero; de nuevo con Antonio Cabrera; y con Joaquín Sabina.

Tras esta imagen se comenta que la presencia de Sabina fue multitudinaria. La Universidad costeaba la asistencia de los poetas que venían de lejos y el contacto con ellos se alargaba durante horas, además de las dos dedicadas en su presencia a taller y recital. Sus propios comentarios cuando volvían a su lugar de residencia favorecían el renombre creciente de nuestro taller.

Sigue la proyección de otras fotografías aportadas por Pilar: Cartel de la visita de la poeta Juana Castro (27.02.2017); Foto colectiva en prensa (diario El Mundo) de los diez poetas del taller premiados en un solo curso, 2018-2019); foto colectiva reciente con Palmira Cañada, alumna del taller y ganadora del premio "Gerardo Diego" de este año; la querida Francisca Aguirre con Elena y Pilar (Pilar Verdú comenta la tristeza de su fallecimiento y la intensidad de su amistad con ella); otra foto colectiva con Ana Torres, premio Bienal de Poesía de Castellón 2019; y, finalmente, foto de grupo tras el último recital (en la imagen, comenta Pilar, hay una alumna que lleva 18 años en Polimnia, aunque hay otros que se acercan a esa cifra. "Polimnia es un espacio de crecimiento personal").

Pascual cierra este turno con una pregunta a ambas: ¿Para qué sirve la poesía? ¿y a vosotras para qué os sirve?: Para Elena la poesía es la vida, es respiración: inspiración y espiración. Y todo lo que eso significa. Para Pilar, la poesía sirve para mirar. Y se pregunta ¿para qué no sirve? Las intervenciones entusiastas de las dos recuperan otras defensas de la poesía: de Borges, de Rosales, de Paca Aguirre.

Pascual Casañ agradece sus respuestas y abre una nueva ventana, que él denomina Los frutos de Polimnia 222, en esta tarde al invitar a siete poetas del taller para que se acerquen al atril y hablen de sus libros, de su experiencia en Polimnia y lean para finalizar uno de sus propios poemas. Así lo hacen, por este orden, Ana Torres y Palmira Cañada de la etapa de Pilar, a las que seguirán Carmela Rey, Virginia Navalón, Ana María Pérez, Abel Dávila y Bibiana Collado, de la etapa anterior de Elena:

Ana Torres, tras comentar su experiencia personal, da lectura a "Desde la luz", un poema de su obra Mulier sapiens, Premio Bienal de Poesía de Castellón 2019.

Palmira Cañada, lee un poema de su libro Aguas rotas, Premio de poesía "Gerardo Diego" de este año, un libro, explica, sobre el sufrimiento del cuerpo femenino durante el proceso del embarazo.

Tras estas dos primeras intervenciones, Pascual pregunta si la poesía es un don o una técnica, si el poeta nace o se hace. Ambas están de acuerdo en que el poema nace de una manera nueva de mirar el mundo que debe saberse expresar. La técnica debe adquirirse. Puede engañarse con la sola técnica, pero el poema no tendrá alma. El poeta nace y luego se hace. "La poesía no debe ser exhibición ni desahogo" (Pilar). "La poesía se escribe desnudo y temblando. Es un trabajo largo de mucha humildad" (Elena).

A continuación, siguen las intervenciones de poetas del taller formados en la etapa anterior:

Carmela Rey obtuvo con De amentia el "XIV Premio César Simón", pero renuncia a leer algún poema de ese libro por ser todos ellos muy breves, y ofrece en su lugar la lectura de otro, sobre la infancia.

Virginia Navalón agradece como los demás su paso por Polimnia y lee un poema de Bestiario, libro con el que obtuvo el Premio de poesía "Emilio Prados. Generación del 27".

Ana María Pérez, quien recuerda que se acercó a Polimnia por recomendación del poeta Juan Ramón Barat (al igual que han recordado y recodarán otras de las intervinientes), lee "Naturaleza muerta", poema de Temblor en el canto, libro con el que obtuvo en 2017 el Premio de Poesía "Leonor de Córdoba". Pascual Casañ interviene para decir que durante estas lecturas se están proyectando de fondo, ya sin comentarios, otras imágenes entre las que aparecen Sabina, de nuevo, o Joan Margarit, entre otros.

Abel Dávila, poeta de origen cubano, empezó a escribir en castellano para hacerlo ("por amor", dice Elena) luego en valenciano, lenguas con las que ya ha logrado varios premios. Sin embargo, elige para su lectura "Empezar de cero", aquel poema que supuso su primera lectura en Polimnia, poema que luego apareció en la Segunda Antología del Taller.

Bibiana Collado cierra estas emocionadas intervenciones. Su exposición, una emoción continua de recuerdos y afectos, comenta cómo fue el propio Antonio Cabrera, en cuyo taller de escritura de la Universidad de Valencia se había matriculado, quien le habló de Polimnia y de Elena Escribano, y le aconsejó que se cambiara. Lo hizo ya en septiembre siguiente, tal vez hacia 2009. Por eso quiere recordar de nuevo el primer poema que leyó en Polimnia titulado "Maternidad" y que más tarde fue a parar a Como si nunca antes, libro con el que obtuvo el Premio Arcipreste de Hita en 2012.

Una vez finalizada esta segunda parte, Pascual Casañ, invita a ambas a leer poemas propios. Tanto Pilar primero, como Elena después, lo hacen con dos poemas inéditos.  Tras su lectura, Elena Escribano, se dirige a todos para decir que en Polimnia todos son iguales, que los 38 libros reconocidos con premios relevantes durante estos veinte años son de todos, no solo de sus autores. Que nadie es más importante que nadie. Y que ella siente un profundo agradecimiento, cariño y amistad por todos estos años.

Pascual cierra esta segunda sesión de Tardes de literATeneo dando las gracias a todos: al propio Ateneo en la persona de Vicente Bosch, a Vicente Barberá (quien además ha ejercido de fotógrafo durante toda la sesión), a su grupo de El limonero de Homero, a Mila Villanueva, a los siete poetas que han leído sus poemas, muy especialmente a Elena Escribano y a Pilar Verdú, y a los asistentes que han llenado el Salón Sorolla y que con  su presencia han hecho posible esta celebración de la palabra poética.

Finalmente, como era habitual en el ciclo anterior de Poetas en el Ateneo, Vicente Barberá, cámara en mano, invita a todos los asistentes a posar para la foto final de conjunto como recuerdo de esta segunda sesión de Tardes de literATeneo.

Blas Muñoz

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