La quinta conferencia de Paseos Virtuales por la arquitectura y el arte de la ciudad de Valencia nos llevó de nuevo por el casco histórico de la urbe. En esta ocasión D. Amando García se fijó en tres zonas muy concretas y que tienen infinidad de edificios históricos reseñables.

La Lonja de los Mercaderes: Arrancó la conferencia con la Lonja de la Seda, uno de los edificios característicos de la ciudad, además de ser uno de los más famosos monumentos del gótico civil que puede ofrecer Europa. Goza de la alta distinción de Monumento Histórico Artístico de carácter nacional desde el 4 de junio de 1931 y fue declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad el 5 de diciembre de 1996. La Lonja de Mercaderes está situada en el centro de la urbe – frente al Mercado Central y el Templo de los Santos Juanes - y ocupa una superficie rectangular cuya área es de unos 1990 metros cuadrados.

De la Lonja destacó la Sala de Contratación que está dividida en tres naves longitudinales y cinco transversales, en función de las ocho columnas exentas que soportan las bóvedas. Su altura de 17,40 m transmite una singularidad monumentalidad a las columnas. Y también la fachada con el Consulado del Mar que es de estilo gótico pero se finalizó con estilo renacentista. Arrancó con Pere Compte, siguió la obra Johan Corbera y lo acabó Domingo Urtiaga con el remate del edificio y la labra de los medallones renacentistas. De este Consulado del Mar acabó por destacar su techumbre, que es una autentica maravilla, no solamente por la riqueza de los materiales empleados en la obra, sino también por el derroche de motivos y adornos de que se hace alarde, tallados, dorados y policromados. Por último destacó los elementos escultóricos de altísima calidad que adornan este edificio. La Lonja no sólo es arquitectura, sino también por la calidad de elementos escultóricos que embellecen este edificio: Escudos, Gárgolas, detalles en ventanas...

La Iglesia de la Compañía: La iglesia formaba parte de un conjunto de construcciones que la Compañía de Jesús disponía en este lugar y que era y sigue siendo residencia de padres jesuitas. La iglesia fue construida en 1595 con estilo barroco, pero, en 1868 durante la revolución de "La Gloriosa" fue demolida parte de ella, y levantada de nuevo en 1885, con estilo neoclásico. Y de dentro destacó el Órgano Monumental Cabanilles.

Iglesia de los Santos Juanes: Declarada en 1947 Monumento Histórico Artístico Nacional, ostenta desde 1858 por decreto de la reina Isabel II, el titulo de Real Iglesia de los Santos Juanes. Se alzó en el siglo XIII en el arrabal de la ciudad conocido como "la Boatella", fuera de las murallas musulmanas. Sobre una antigua mezquita se alza esta iglesia dedicada a San Juan Bautista. Puede ser que este antiguo templo compartiera todavía parte de la estructura de la mezquita. De esta antigua estructura gótica aún queda la nave única, los contrafuertes y el gran óculo cegado. El interior del templo es de una desbordante imaginación barroca, con estucos de Antonio Aliprandi. La nave central queda separada de las capillas laterales mediante arcos de medio punto, decorados por Aliprandi con tallas y estucos en los pilares que separan las capillas. Sobre los arcos, óvalos pintados al fresco por Antonio Palomino, en la mayoría ennegrecidos por el incendio de la iglesia ocurrido durante la Guerra Civil Española. El resto es una desbordante decoración barroca de hojarasca y otros elementos decorativos salidos de la mano de Antonio Aliprandi. Por encima de los óvalos unas cartelas alusivas a la pintura del óvalo. En los Santos Juanes podemos encontrar tres niveles decorativos: el primero formado por los estucos con las esculturas de Jacob y las doce tribus de Israel y las alegorías antes citadas, el segundo nivel formado por las pinturas de los óvalos que sobre los arcos de las capillas laterales y el presbiterio narran la vida de los Santos Juanes, y el tercer nivel, las pinturas al fresco de la bóveda. Los óvalos pintados al fresco por Antonio Palomino narran aspectos de la vida de los Santos Juanes.

La Iglesia de San Nicolás: Uno de los tesoros arquitectónicos de Valencia. Conocida como la Capilla Sixtina valenciana. La Iglesia de San Nicolás es uno de los edificios religiosos de mayor atractivo turístico y cultural de la ciudad de Valencia. En pleno barrio del Carmen, en el centro histórico de Valencia, esta iglesia parroquial alberga unas pinturas al fresco espectaculares. La actual Iglesia de San Nicolás fue construida en tiempos del Rey Jaume I, que donó el lugar sobre el que se edificó a los dominicos que lo acompañaban. Se erigió como parroquia en 1242 y fue una de las doce primeras parroquias cristianas de Valencia. De las muchas cosas que se pueden destacar de San Nicolás, D. Amando García destacó el Retrablo de Rodrigo de Osona, "El retablo del Calvario" de 1476, una de las obras capitales de la pintura española del siglo XV, que representa magistralmente el paso de la pintura gótica al Renacimiento hispano-flamenco. Es una pieza muy valiosa que fue restaurada por el Museo Del Prado. Y en cuanto a escultura destacó la obra que está en la Capilla de San José, una capilla de estilo neoclásico del siglo XVIII. Una talla realizada en madera policromada cuyo autor es el escultor valenciano Ignacio Vergara.

Palacio de Fuentehermosa: En plena calle Caballeros. Es la sede de la Presidencia de la Generalitat Valenciana es un palacete de principios del siglo XX. El Palacio de Fuentehermosa es también conocido como el Palacio del Marqués de Castellfort del arquitecto Joaquín María Arnau Miramón. De estilo modernista mezcla elementos clásicos y renacentistas, con elementos medievales. Destacan los amplios miradores  y las cúpulas que coronan sus extremos.

Plaza del Negrito: La Plaza del Negrito ostentó durante muchos años el título de Plaza de Calatrava porque el Rey Jaime I agradeció a los calatravos la decidida y generosa contribución a su cruzada durante la reconquista. La Plaza del Negrito toma su nombre debido al color verde oscuro casi negro de la escultura que se eleva en el centro y que es símbolo de la llegada de las aguas potables a la ciudad de Valencia. Fue la primera fuente de hierro instalada en Valencia en 1850. Hasta entonces Valencia se abastecía del caudal procedente de la acequia de Rovella.

Palacio D'en Bou: En la actualidad es sede de una consejería autonómica y fue reformado e incluso ampliado en el siglo XVIII hasta hacer desaparecer su vieja estructura gótica. Es un edificio de planta cuadrada de finales del siglo XV, en un estilo tardogótico con elementos ya renacentistas como es la galería con arquería tipo logia del piso superior. Sigue las pautas de los palacios góticos valencianos, consistente en un gran patio descubierto y una escalera de piedra que asciende hasta el piso principal o planta noble. Es la llamada escalera de honor. En la actualidad el patio descubierto se halla protegido por una cristalera y la escalera ha sido prácticamente reconstruida.

Santa Catalina: Los orígenes de la iglesia de Santa Catalina Mártir se remontan a la propia conquista de Valencia por Jaime I en 1238, ya que se trataba de una de las diez parroquias fundacionales de la ciudad. Recibe el nombre de Santa Catalina Mártir por deseo directo del Rey don Jaime en honor a la infanta Catalina de la casa real de Aragón. El estilo arquitectónico del templo es de un gótico mediterráneo, con tres naves de seis tramos, contrafuertes laterales entre los que se ubican las capillas laterales y ábside poligonal. La iglesia se cubre con bóvedas de crucería entre arcos fajones. Tiene girola lo que da forma a la Capilla Mayor. Es la única iglesia de Valencia que dispone de girola en la cabecera a semejanza de la Catedral. La reforma en estilo barroco fue realizada entre 1740 y 1785 por el arquitecto Felipe Rubio Mulet; supondrá la casi total renovación del templo. Además, hay que hablar de su torre-campanario, que para los expertos y entendidos de la arquitectura, esta joya, la Torre Campanario de Santa Catalina está considerara como una de las más bellas obras del barroco en España. Se le considera una obra única y original por su particulares ornamentaciones, capiteles y por ser la primera en utilizar columnas salomónicas.