El Ciclo de Conferencias impartidas por la Universidad Católica de Valencia y el Ateneo Mercantil arrancó con la ponencia del Dr. D. Ginés Marco, decano de la Facultad de Filosofía de la UCV San Vicente Mártir y desarrolló una tertulia muy amena en la que incidió en los desafíos de la Democracia Representativa  y puso la lupa sobre el Poder Judicial y de su independencia de la política.

La democracia representativa es el sistema de gobierno en el que se ejerce el poder a través de unos representantes que son elegidos en las urnas, mediante unas elecciones. El pueblo es soberano, pero no ejerce su poder político de forma directa porque se compone de tantas voces, que sería imposible ejercer un gobierno efectivo y sería un desastre. Hasta no hace mucho, la democracia representativa era considerada el mejor sistema político, sin embargo, en la actualidad por diversos problemas de falta de confoanza en los políticos  están empezando a aparecer fracturas en esta forma de gobierno.

La democracia representativa arrastra una serie de problemas por su propia naturaleza. En primer lugar, los partidos políticos marcan líneas ideológicas y de acción que se imponen a la voluntad de los individuos. Además, nunca queda claro si los programas políticos que ofrecen los partidos y que los electores votan representan fielmente la voluntad de la gente.

En estos momentos la clase política está sujeta a un desprestigio generalizado, incluso el mismo sistema democrático. La democracia representativa puede tener sus fallos, cada vez son mayores las críticas referentes a la participación y la representatividad. No hay que confundir democracia con gobierno. El hecho de que exista un gobierno más o menos eficiente y que dé o no adecuada respuesta a las necesidades de sus ciudadanos, no implica que el país goce de mala salud democrática. Pero un gobierno asambleario no puede ser la solución, por su falta de operatividad y ni siquiera asegura la participación de todo el mundo. No hay que eliminar las consultas populares.

El bienestar social y la justicia son funciones prioritarias del estado de derecho. La Justicia debe estar siempre al servicio del ciudadano, debe ser garante del bien común que se basa en los principios de justicia social y dignidad humana. El estado debe crear, conservar y comprometerse a materializar esos derechos para satisfacer las necesidades de sus habitantes, logrando así un bienestar general. Por ello la Justicia debe ser una función prioritaria del Estado como ocurre con la educación, la salud, la seguridad y el desarrollo.

La Justicia tiene que ser independiente y debe perseguir la armonía entre las clases. La aplicación de la ley es imperante. La Justicia en la Democracia Representativa tiene que estar asentada en varios principios como la equidad, la solidaridad, el bien común, la responsabilidad y la convicencia social. La Justicia tiene que ser social,  debe defender a todos los ciudadanos por igual para que tengan las mismas oportunidades de un buen desarrollo integral y que a su vez pueda cumplir con sus deberes.

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