Gironina tenía miedo por si el agua había dañado la pólvora de su mascletà, pero ni mucho menos, el disparo fue perfecto ya que el diseño de la misma fue espectacular. La Plaza del Ayuntamiento estaba repleta de paraguas, esperando la mascletà de Eduardo Cunilerra. No se quedó nada por disparar, volvimos a ver los colores de la bandera de Ucrania en la primera parte del disparo, a lo largo de las Fallas lo volveremos a ver porque los pirotécnicos quieren dedicarle sus espectáculos a los ucranianos.

El disparo no se resintió, los petardos se mojaron y por la electricidad había incetidumbre, ya que toda la mascletà tenía un sistema de disparo digital. El montaje se hizo lloviendo poco y lo terminaron lloviendo mucho, que es lo peor, porque lo tienen todo conectado y tienen que hacer las pruebas con todo mojado.

La mascletà fue potente, de menos a más y sin ningún parón. Fue un disparo perfecto, aéreo, terrestre y con digital al mismo tiempo, tres efectos, por eso se notó tanto la intensidad. El proyecto presentado llevaba menos kilos que en 2019, aunque este año tenían un diseño complejo y el miedo es que no funcionara por la lluvia, pero por fortuna no sucedió. Por la tarde se aplazó la cabalgata del Ninot que estaba prevista para la tarde a las 17:30 horas.

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