La séptima mascletà de las Fallas 2018 hizo temblar la Plaza del Ayuntamiento. La Pirotecnia Gironina provocó un auténtico infierno en el Cap i Casal con un estruendoso disparo que cautivó al público que se dio cita en la 'Catedral' de la pólvora. La empresa que tiene sede en Pedralba, está disparando en capital del Turia desde el año 2012 y siempre pellizca el corazón de los aficionados valencianos. El disparo fue dirigido por Eduardo Cunillera y no defraudó ya que fue fiel a la tradición de la pirotecnia, hizo una mascletà sólida y de altos decibelios. La mascletà fue parecida a la que disparó el pasado año, pero introdujo nuevos elementos que llamaron la atención de los espectadores. Gironina, como es habitual hizo gala del buen control del disparo, alternando las secuencias digitales con las retenciones, el terremoto y el bombardeo aéreo. El final terrestre y aéreo combinaron potencia y ritmo.

El matrimonio formado por Francisco Cunillera y Raimunda Alberti fundó esta pirotecnia que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un local emblemático en la ciudad de Sabadell. Su hijo Eduardo continúa con la tradición desde los años 80. El año 1988 constituye un punto de inflexión para la empresa a raíz de un primer viaje a China. Desde entonces son todo un referente en el sector de la pirotecnia doméstica. Como curiosidad, la empresa tiene tres instalaciones en tres provincias diferentes: las oficinas centrales están en Sabadell y cuenta con dos grandes instalaciones en cuanto a la fabricación y almacenaje de pirotecnia. Una de ellas está situada en la localidad de Vimbodi (Tarragona), mientras que la otra está en la localidad de Pedralba, Valencia.

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