El fuego se llevó en pocos minutos el trabajo de todo un año. Jornadas de muchas horas en las que se trabaja en los talleres, trabajando la madera, moldeando el corcho, pintando las figuras... pero el fuego purificador lo quema todo y hace que todo vuelva al principio. La noche comenzó con frío y humedad y acabó bajo una intensa lluvia que no dejó al socio ateneísta en casa, ya que en el edificio decenas de socios quisieron seguir el castillo de fuegos artificiales y la cremà de la Falla Consistorial, la última en arder de toda Valencia. Desde el segundo piso, desde el Salón Stolz y el restaurante, en la sexta planta, se pudo seguir la cremà desde nuestro edificio.

Los socios dijeron a diós a unas Fallas que han sido espectaculares por el gran nivel que han mostrado las mascletàs y los castillos, han sido las fallas de la pólvora, la de las empresas pirotécnicas y también las del calor porque el buen tiempo por fin ha permitido tener unas Fallas sin sobre saltos de viento y lluvia. Ésta última hizo su aparición a las 00.30 horas e hizo que la cremà de la Falla del Ayuntamiento se llevara a cabo bajo un manto de agua, que facilitó la labor de los bomberos.

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