La mesa redonda celebrada este viernes en el Salón Sorolla que estaba organizada por Sociedad Civil Valenciana y el Ateneo Mercantil de Valencia trajo hasta Valencia a dos eurodiputados como D. Enrique Calvet chambón, eurodiputado y coordinador en el Comité de Empleo y Asuntos Sociales del Grupo de la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa y D. Enrique Guerrero , eurodiputado por el PSOE integrante del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo. Y a una diputada del Parlament de Catalunya por Ciudadanos como Dña. Susana Beltrán García.

Fueron muchas las conclusiones que se dijeron, aunque hubo un mensaje de unidad en cuanto a que la gente acuda a votar en las elecciones europeas del próximo mes de mayo porque Europa se juega su futuro ante el inminente crecimiento de partidos xenófobos y nacionalistas, que sólo buscan el fin interesado de la Unión Europea.

En 2019, la Unión Europea se enfrenta a un cambio de ciclo político en el que se juega gran parte de su futuro, ya que la UE se encuentra en un presente comprometido, con ataques de los movimientos emergentes como la xenofobia, el populismo y los nacionalismos que escudados en la Crisis Económica de la última década han emergido con fuerza con un discurso anticuado y proteccionista de sus países. El problema del Brexit tampoco está ayudando a la Unión Europea, por eso decimos que Europa se juega su futuro como institución, en un mundo cada vez más globalizado, en la que si no se pone remedio la UE irá perdiendo cada vez más poder en cuanto a población y riqueza respecto de las grandes potencias como EEUU y Rusia o las emergentes como China.

Europa necesita un nuevo impulso dentro de un marco inspirador y un horizonte para lograr una Europa más próspera, sostenible, equitativa y cercana a su ciudadanía. El reto solidario de acoger al poco más de dos millones de personas del movimiento migratorio que se produjo hace unos años en el mundo, la Unión Europea lo perdió por la falta de solidaridad de sus estados miembros. Aquella migración suponía el 0,5% de la población europea y se perdió una maravillosa oportunidad de hacer las cosas bien y los partidos xenófobos lo aprovecharon y lo aprovechan para su crecimiento. Pero existen muchos retos encima de la mesa, pero sobre todo uno, buscar la fórmula para hacer retroceder a esos movimientos antieuropeístas que lo único que buscan es hacernos más pequeños en un mundo cada más más amplio.

Las nuevas generaciones no han tenido que librar las batallas que tuvieron que librar nuestros antepasados, dos guerras mundiales o la lacra del nazismo. Tampoco se salva la clases política, ya que hoy en día hay una falta grave de políticos de altura, ahora los grandes pensadores se van a la empresa privada y a la clase política no llegan las personas más inteligentes. Ahora no se hace Europa poco a poco, como se ‘coció’ durante décadas para mantener ese espíritu unitario que sirvió para que llegara la paz a nuestro continente.

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