La Orden de Santiago nace en Cáceres partiendo de la Orden de los Fraters de Cáceres, que creara el rey Fernando II de León en 1170. La orden llegó a ser la más potente dentro del ámbito español, asemejándose a la Orden del Temple. Su poder, tanto militar, como económico, fue impresionante, pero con el paso del tiempo y la deslealtad de algunos de sus caballeros, tuvo que asumir la Corona de España su Real Maestrazgo, cosa que perdura aún en la actualidad.

El nombre definitivo de la Orden tiene su fundamento en la devoción que durante los siglos medievales se tuvo en España al apóstol Santiago. Toda España considera a Santiago el Mayor como el primero en predicar el evangelio a los habitantes de Hispania. Más tarde, volvió a Jerusalén, donde fue el primero de los apóstoles en derramar su sangre por mandato de Herodes Agripa I y, según la tradición, sus discípulos trasladaron su cuerpo a España y lo depositaron en Iria Flavia (Galicia) a principios del siglo IX. Sus reliquias fueron descubiertas durante el reinado de Alfonso II el Casto iniciando así el devenir de peregrinos hacia su sepulcro siendo Teodomiro obispo de Iria Flavia y siendo en el siglo XII cuando la sede episcopal se traslada a Compostela.