El Presidente de la Asociación del Senado del Museo de la Imprenta, Enric Fink i Hurtado, arrancó la conferencia destacando que en este año 2018 confluyen diversas celebraciones: se cumplen 40 años del hermanamiento de la ciudad de Valencia con la de Maguncia, cuna de la imprenta, se conmemoran los 550 años de la muerte de Gutenberg y se cumplen 30 años de la inauguración del Museo de la Imprenta y de las Artes Gráficas del Monasterio de El Puig. En la que fue clave la figura de Ricardo Vicent Museros, el único Premio Gutenberg español.

El hermanamiento de Maguncia y de Valencia, así como la existencia del Museo Nacional de la Imprenta en Valencia son dos de los pilares en los que hay que basar el origen y el desarrollo de la imprenta valenciana. La historia de la imprenta valenciana es ya una realidad cuando ya hay más de 54 monografías editadas al respecto. Hay que destacar que el Siglo de Oro valenciano restó importancia a otros peridos en los que también fue muy intensa la producción impresora y se puede decir bien alto y claro que la imprenta valenciana fue estable y permanente más allá del Siglo de Oro. Pero bueno la eclosión se produjo en el siglo XV, Valencia no sólo era la ciuudad más poblada, sino que era la capital cultural, social y mercantil de la Corona de Aragón.

De ahí la llegada de los impresores alemanes como Lambert Palmart, Nicolau Spindeler, Joan Rosenbach, Pere Hagenbach, Jacob y Felip Vitzland o Joan Rix de Cura. Luego continuada en el tiempo por Fernández de Córdoba, Mey, Huete, Jerònima Galés, Bordázar, Orga, Monfort, Rius, Doménech, Vives Mora, Bellver, Ortega, Durá, Vicent y tantos otros hasta nuestros días, que han mantenido aquella tradición primera con el mismo prestigio y con el mismo empeño en la tarea bien hecha.

Todos estos impresores fueron los responsables de hacer la mayor cantidad de incunables de la Península Ibérica, ya que entre 1472 y 1480 había 13 obras catalogadas y hasta 1490 había 30 obras. Por hacer un recuento general, de los 28 años en los que existen incunables, periodo que va desde 1472 hasta 1500, Valencia fue la ciudad con más años de producción de éstos de toda la Corona de Aragón, con 23 años de producción de libros por delante de Barcelona y Zaragoza.

Desde la aparición de les Trobes al final del siglo, también se encuentran libros de gran importancia de la producción editorial peninsular de todos los tiempos como el Sallusti y el Comprehensorium, un diccionario latino, en 1477 la Tertia Pars Summe Sancti Tome. Y la primera Biblia. Pero hay otra, que fue la primera obra de ficción hecha en el taller de Palmart, la del ‘Duobus Amantibus', de las que se conservan tres ejemplares, en la Biblioteca Nacional, en el Escorial y la British Library. Esta novela tuvo muchas secuelas a lo largo de la historia, entre ellas ‘La Celestina’.

Otra de las secuelas fue una novela erótica que escribió Eneas Silvio Piccolomini, que era su nombre secular, novela que repudió años después porque en 1458 fue elegido Papa, fue Pio II. Publicó una epístola conocida como ‘Opera omnia CCCXCV’ en la que renunció a todo lo que había escrito anteriormente y en la que indicaba: “Y no deis más importancia al laico que al pontífice: rechazad a Eneas, acoged a Pío”. Palmart y Fernández de Córdoba editaron la Bíblia de fray Bonifaci Ferrer. Palmart estampa en 1482 Els Furs; en 1483 se publica el Primer Llibre de lo Crestià d’Eiximenis; en 1484 también de Francesc Eiximenis el Regiment de Prínceps e impreso por Fernández de Córdoba los Comentarios a los Salmos de David, quien al año siguiente imprimirá el Tractatus contra judeos.

En 1489 Palmart imprimirá el primer diccionario impreso en lengua románica es en valenciano-latino, el de Joan Esteve, y se imprime 20 años antes que el diccionario de Nebrija. En 1490 aparecerá la obra cumbre de la literatura valenciana y una de las novelas mundiales decisivas, Tirant lo Blanch de Joanot Martorell, confeccionada en los talleres de Nicolau Spindeler y de la que se conservan tres ejemplares de los 715 que se imprimieron y que están en Spanish Society de Nueva York, en la British Library y otro conservado en la Universitat de Valencia.

En 1495 aparecerá del segorbino Francesc Vicent Llibre dels Jocs Partits dels Schachs considerado el libro que introduce el ajedrez moderno. En 1497 Lope de la Roca imprime El Procés de les Olives de Bernat Fenollar y Vita Christi de sor Isabel de Villena. Como ven una gran muestra de obras en el siglo XV, pero lo importante es su continuidad en los siglos posteriores.

La Guerra de las Germanías y el descubrimiento de América, poco a poco hacen más importantes a Sevilla y Barcelona. Valencia pese a todo esto continua con cierto protagonismo en la imprenta peninsular y los valencianos llevan la imprenta al Nuevo Mundo. En las primeras décadas del siglo XVI la imprenta valenciana continúa produciendo obras destacadas: La Vida de Sancta Magdalena en Cobles; Vida de Sant Vicent Ferrer de Miquel Pereç, en 1510; y Blanquerna la obra cumbre de Ramon Llull en 1521. En este siglo existe una producción de libros imprsos en Valencia por la familia Mey-Huete: Joan Mey, Antoni Sanahuja, Jerónima Gales y Pedro de Huete. En 1529 se inicia un período en cambio en la imprenta valenciana, que terminará en 1532, cuando encontramos ya definitivamente asentados dos nuevos impresores: Francisco Díaz Romano y Juan Navarro. Aparecen las mujeres impresoras. Costilla, Jofre, Díaz Romano, la Imprenta Companya Llibrers. En el siglo XVII: Pedro Patricio Mey, Cabrera, Vicenta Devis; en el siglo XVIII Laborda, Antonio Bordázar, Margarita Veo, la viuda de Bordázar, Antonia Gómez, viuda de Orga y Benito Monfort; en el XIX: Ildefonso Mompié y Cabrerizo, la Imprenta Doménech, la Imprenta Rius y en el s. XX llega la Tipografía Moderna.

Los Orga fueron una importante familia de impresores valencianos,junto con los Monfort y los Bordázar, de los cuales hemos hablado anteriormente,los más destacados del siglo XVIII en Valencia. El primero de ellos fue José Jaime de Orga que inició esta actividad en el taller del impresor Antonio Bordázar. Mas tarde se casó con Antonia Gómez quien en 1756, tras la muerte de su esposo, continuo con la imprenta por su cuenta. Tras la muerte de Joseph de Orga, su mujer va quedar al mando de la imprenta y por el año 1768 se va publicar en Valencia la tan famosa comedia, "El castigo de la miseria de Don Juan de la Hoz".

Benito Monfort, junto con Antonio Sancha y Joaquin Ibarra comparten la impresión bibliográfica del siglo XVIII, este personaje histórico es fundador de la dinastía impresora. Aprendió el oficio del tipógrafo en el taller de Antonio Bordazar, donde trabajó como primer oficial con otro gran tipógrafo: José de Orga.