Juan Sanz realizó una brillante exposición sobre Waterloo en la que explicó que esta población, por obra de los anglosajones,  dio nombre a la célebre batalla cuando, en realidad, la misma tuvo lugar tres kilómetros al sur, en el Monte de San Juan.

Allí, Napoleón realizó su última y desesperada apuesta y… perdió frente al ejército aliado comandado por Wellington. Pero, a las 18’00 horas del 15 de junio de 1815, el resultado era tan incierto que incluso podía haber ganado el emperador. Blücher y sus prusianos inclinaron la balanza hacia el bando vencedor.

Los actos de heroísmo de uno y otro contendiente hicieron entrar en la leyenda a nombres y hombres dignos de ello. Además de los ya citados, estuvieron Uxbridge, Ponsonby, Picton, Ney, D’Erlon, los Scots Greys, la Guardia Imperial y… el General Álava, español, el oficial de más alto rango fuera del Duque  que, formando parte de su Estado Mayor, se batió como el primero en el campo de batalla. Pocos en España conocen este hecho.

La vida de 45.000 soldados y 10.000 caballos fue el precio de una victoria… y de una derrota. El destino de una nueva Europa, había comenzado a trazarse.

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