En Pibierzo lo tenía claro, hoy era un día para disfrutar de cada segundo de la mascletà en la Catedral de la Pólvora y así lo hizo; además, dejó un disparo en el que primó una estructura clásica, muy 'valenciana', tanto en el terremoto terrestre como en el aéreo, que fueron creciendo a lo largo de los minutos hasta conseguir un final apoteósico.

La mascletà que trajó el Pibierzo sirvió para conocer de cerca que en León se trabaja la intensidad, aunque en fases de la misma quizás le faltó una mejor técnica de disparo porque comenzó muy suave y el ritmo que llevaba paraceía incluso que sufría parones. El sello del Pibierzo se dejó notar en cada sección de la mascletà. En el disparo terrestre hubo tres terremosoto y en el aéreo dejó una rubrica fuerte, seca.

En el Ateneo Mercantil de Valencia tuvimos la visita de los jubilados de Heineken, que tuvieron convención en el Salon de Actos, vieron la mascletà y comieron en nuestra casa. Además, también tuvimos en el restaurante a las jugadoras de Canasta. Y cientos de socios que ocuparon el Salón Noble, la segunda planta y el ático para disfrutar de un día cuya temperatura no acompañó porque hizo un poco de viento y tambien de frío.

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